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    El marco legislativo de la factura electrónica en España no responde a una única normativa, sino a un entorno en evolución, compuesto por distintas leyes y sistemas que han ido desarrollándose en momentos diferentes y con objetivos específicos.

    En este contexto, entender cómo encajan estas piezas es importante para tener una visión clara del conjunto. Álvaro Meca, Growth & Partnership Manager de Voxel, lo detalla en este vídeo:

    A continuación, propocionamos más información sobre estos conceptos para entender qué implica cada uno y en qué estado se encuentra en la práctica.

    Ley Crea y Crece: el impulso a la factura electrónica B2B

    La Ley Crea y Crece introduce la obligación de factura electrónica en las relaciones entre compañías. Aunque pueda percibirse como una ley puramente tecnológica, en realidad su objetivo va más allá: busca fomentar la digitalización, pero también combatir la morosidad y aumentar la transparencia en los pagos.

    La reciente aprobación del Real Decreto 238/2026 y la publicación del proyecto de Orden Ministerial (actualmente en fase de consulta pública) han supuesto un avance relevante en el desarrollo de la normativa.

    En este sentido, el 1 de octubre de 2026 se establece como la fecha de entrada en vigor de la futura Orden Ministerial, a partir de la cual se iniciará el cómputo de los plazos para la obligatoriedad de la factura electrónica en el ámbito B2B, con un despliegue progresivo según el tamaño de las empresas.

    Pero la obligación no se limita a emitir y a recibir facturas en formato estructurado, también introduce la obligación de comunicar el estado de cada factura recibida (aceptada, rechazada o pagada), lo que implica adaptar los sistemas para capturar y reportar estos estados dentro del plazo, de forma automatizada.

    El papel de la Ley Antifraude y VeriFactu

    Dentro del marco legislativo de la factura electrónica en España, en paralelo al proceso de digitalización, existe otra línea normativa enfocada en garantizar la fiabilidad de los sistemas de facturación: la Ley Antifraude.

    Aquí es donde entra en juego VeriFactu, un sistema que, a diferencia de la Ley Crea y Crece, no obliga a emitir factura electrónica como tal. Su función es otra: asegurar que los sistemas de facturación utilizados por las empresas cumplen ciertos requisitos técnicos que eviten la manipulación o el fraude.

    En otras palabras, mientras unas normas regulan qué debe hacerse (emitir factura electrónica), otras regulan cómo deben comportarse los sistemas que lo permiten.

    El calendario de implementación de VeriFactu ha sido ajustado recientemente. Aunque su adopción puede adelantarse de forma voluntaria, el sistema aún no es obligatorio.

    Particularidades regionales respecto a la factura electrónica: TicketBAI

    A este contexto nacional hay que sumarle iniciativas autonómicas, como es el caso de TicketBAI en el País Vasco.

    Este sistema introduce requisitos específicos sobre cómo deben generarse, registrarse y reportarse las facturas, reforzando el control fiscal desde un enfoque regional. Para las empresas que operan en este territorio, entender su funcionamiento es clave, ya que convive con el resto de normativas estatales.

    ViDA y el futuro de la facturación electrónica en Europa

    Aunque el foco esté en el plano nacional, el marco legislativo de la factura electrónica en España forma parte de una tendencia mucho más amplia. A nivel europeo, iniciativas como VIDA (VAT in the Digital Age) están impulsando un modelo de tributación más digital, automatizado e interconectado.

    Un aspecto clave del proyecto ViDA es la factura electrónica obligatoria, que se posiciona como el motor de la transformación digital en la gestión del IVA.

    Más allá del cumplimiento

    Cumplir con la normativa es solo una parte del reto. El verdadero desafío para las empresas está en integrar estos requisitos en su operativa diaria sin perder eficiencia.

    Como comenta Álvaro en el vídeo, no es lo mismo una factura que simplemente cumple con los requisitos legales que una factura que aporta valor al negocio. Mientras la normativa puede exigir un conjunto limitado de datos, la operativa diaria necesita información más rica (referencias de pedido, albaranes, bookings…) que permita automatizar procesos y reducir la intervención manual. Ahí es donde la factura electrónica deja de ser una obligación y se convierte en una oportunidad para mejorar la eficiencia.

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