La factura electrónica se asienta en Uruguay. La obligatoriedad en el uso de la facturación electrónica para empresas que facturen más de 305.000 UI de ingresos (aprox. 6.000€) entrará en vigor el próximo 1 de diciembre de 2020

Con este, finaliza el último plazo de implementación gradual impuesto por la Dirección General Impositiva (DGI), la autoridad fiscal uruguaya. 

La factura electrónica en Uruguay 

En 2016, la DGI inició un “cronograma de incorporación” para determinar los sujetos pasivos que debían empezar a emitir facturas electrónicas. Éste se inició con las empresas de mayor facturación (más de 7 millones de UI, aprox. 138.000€), permitiendo a las más pequeñas un mayor tiempo de adaptación de sus sistemas. Tras esta última fase de implementación, se espera que todos los contribuyentes utilicen la factura electrónica para comunicarse con la autoridad fiscal (B2G). 

Actualmente, el sistema de facturación electrónica de Uruguay se rige por los comprobantes fiscales electrónicos (CFE), tanto para la emisión como la recepción de facturas. Los CFE utilizan un formato estándar XML definido por la DGI y deben incorporar una firma electrónica, emitida por una entidad certificadora uruguaya.

Para poder adherirse al sistema de emisión de CFE, los contribuyentes deben solicitar una autorización previa a la DGI y cumplir con los requisitos fiscales. 

Beneficios para las empresas

El uso de la factura electrónica aporta múltiples beneficios para las empresas, que van desde la digitalización y eficiencia de procesos, hasta la reducción de los costes administrativos gracias a la conciliación automática y al ahorro de papel y espacio de almacenamiento. Además, también añade beneficios extras como el aumento de la visibilidad y la trazabilidad de facturas.

Y es que con este sistema, la DGI tiene como objetivo reducir los costes operativos, tanto para los contribuyentes como para el estado, y, a su vez, contribuir a una reducción de la evasión fiscal en el país y a una minimización del impacto medioambiental gracias a la reducción del uso del papel. 

El sistema de facturación electrónica de Uruguay se equipara a muchos de sus países vecinos, como Brasil o México, en los que la factura electrónica ya está ampliamente extendida.